Guerra Civil

Durante los años que transcurren entre 1934 y 1935, la hermandad dedica todos sus esfuerzos, aunque con escasez de recursos, a la celebración de un Triduo en honor a la Virgen con motivo de la festividad de la Santísima de la Trinidad. Se trataba pues, en los inicios, de una hermandad de culto interno ya que en ningún caso, durante los años de referencia, la imagen fue procesionada. Habrá que esperar a 1939 cuando, por las calles del barrio, se realizase, con motivo de la onomástica, una procesión fuera del templo donde tenía su sede.

Durante la guerra civil, la imagen permaneció escondida en el patio del domicilio de uno de los fundadores, Don José Carrasco Castilla. Este activo cofrade guardó la imagen de la Virgen de la Trinidad junto con la de los Dolores (que aún recibe culto en la parroquia de San Pablo) y otras dos imágenes de Santos. En un principio las escondió en el local donde tenía un negocio dedicado a carnicería en la popular calle de Zamorano. Más tarde, con finalidad de darles una mayor protección las enterró en el patio de su vivienda.

Cuando Málaga se incorporó a la llamada zona nacional, la Virgen de la Trinidad, junto con las otras imágenes, volvió a la iglesia de San Pablo.

En 1937, el Sr. Carrasco reorganiza la Hermandad modificando sus estatutos y convirtiéndola en cofradía pasionista.

Del mismo modo, tal y como sucedía con la mayoría de las hermandades malacitanas, adoptan la decisión de que la fraternidad tuviese dos imágenes titulares: Cristo y Virgen. El Cristo nacería, gracias a las gubias del imaginero granadino José Martín Simón, en 1938, bajo la advocación de Nuestro Padre Jesús Cautivo.

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