Origen

Trinidad, advocación mariana originaria de Málaga

Es frecuente que cada orden religiosa tenga una especial devoción o consagración a una adveración de la Virgen. en el caso de la Orden de la Santísima Trinidad el primer título de la Señora fue el de Gracia. Por este motivo, es también el más extendido por todos sus conventos. Más adelante también se adopta la advocación de Virgen del Remedio. La primera denominación de Trinidad para una imagen mariana con vinculación a la Orden fundada por Juan de Mata no se produce hasta el año 1934, cuando nace esta Real Cofradía. En ese momento concretamente el 26 de abril, un grupo de jóvenes trinitarias, miembros de Acción Católica, se reúnen por vez primera en una de las aulas de la antigua escuela del Ave María para fundar una hermandad. Su infinito amor y devoción hacia la Santísima Virgen les hace superar mil y una dificultades en el contexto de una coyuntura histórica muy delimitada.

Según algunos historiadores, este grupo de jóvenes, encabezados por el que sería su primer hermano mayor, Julio Cabrera Orellana, y por el auténtico ideólogo de la hermandad, José Carrasco Castilla, adquiere una antigua imagen de dolorosa a un anticuario situado en los aledaños de la calle Carretería, a cambio de unas 200 pesetas.

El recién creado grupo de adoración pretende bendecir la imagen bajo la advocación de María Santísima de la Trinidad. Sin embargo, la primera dificultad surge precisamente de un ámbito que, en principio, debía haberse erigido en defensor de la joven hermandad: la Iglesia. La respuesta del Obispado a tal requerimiento es negativa. este revés eclesial no sirve para dañar los ánimos de los devotos trinitarias, que acuden al Convento que la Orden de la Trinidad tiene en Antequera. Los frailes indicaron que no sólo no había motivo alguno para negar la bendición de la dolorosa bajo esa advocación, sino que además era el mejor que se le podía ofrecer a la Virgen. Esta afirmación se basa en el fundamento teológico que presenta a María como la Hija predilecta del Padre, elegida, predestinada y concebida sin mácula para convertirse en la Madre del Hijo, y ser el primer sagrario del Cuerpo de Cristo, a través de la obediencia y la docilidad hacia el Espíritu Santo. La Virgen es, por tanto, la Hija de Dios Padre, la Madre de Dios Hijo, y la Esposa de Dios Espíritu Santo. La figura de Santa María, por consiguiente, no puede mantener una mayor armonía con el Misterio Trinitario, maravilla teológica que completa y mueve la fe Católica.

De este modo, la Virgen de la Trinidad  de Málaga se convirtió en recibir tan profunda advocación. La Trinidad de Málaga sienta un sólido antecedente que va a impulsar a otras muchas cofradías de Andalucía, a bendecir a sus titulares marianas con esta misma denominación, a imagen y semejanza del caso malacitano, en Cádiz (1967), San Fernando (1979), Barbate (1980), Córdoba (1989), Baeza y Martos (1950).

Desde el instante en que la Virgen de la Trinidad fue expuesta al culto en su altar de la Iglesia Parroquial del Señor San Pablo, la imagen ha contado con la especial devoción de todos los trinitarias, que la tienen como la Excelsa Señora y Patrona del barrio con su mismo nombre. Tanto los nacidos en la Trinidad, como los llegados de otros lugares, la veneran y le rezan. Le piden y dan gracias a diario. La Virgen de la Trinidad se ha convertido, con el paso de los años en una vecina más, a la que se le cuenta las alegrías y las penas, que de esto último mucho saben desgraciadamente los trinitarios. Además todos los que se han visto obligados a marcharse del arrabal de la Trinidad, han sabido llevar el bendito nombre de su Virgen a todos aquellos lugares en los que ahora residen.

 

 

* Texto sacado del “Especial Coronación de la Trinidad” de la revista “Estandarte” del año 2001.

 

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